Mientras la cabeza de O.J. se llenaba de maravillosas historias, Euridyce sintió que algo se apróximaba a ella con velocidad, se dió vuelta impactandolo con su espada, haciendo estallar el pedazo de armadura roja que le habían arrojado. Allá estaba, la cazadora, llevando solo un poco de su armadura, en las piernas y en un brazo
- Cazadora... ¿ por qué te importa tanto este chico?
- Es mi misión, hay una gran recompensa por su rescate, y por evitar que tus blasfemias corrompan su mente
- Debe ser una recompensa muy grande... estas loca si crees que podés venir a amenazarme sin un arma y una armadura y vivir para contarlo.
- Que así sea - Dijo la jóven rubia con la cara sangrando por su batalla anterior con la mujer demonio, cargó hacia ella con su casco destruido en la mano.
Euridyce bloqueó con su espada el pedazo de casco que la cazadora arrojó, cuando recuperó la postura no pudo esquivar una patada directa a la cara, soltó su espada y su nariz empezó a sangrar. La demonio se lanzó al suelo y rodó para levantar su espada, la cazadora pateó fuerte su panza, pero su armadura absorbió la mayor parte del impacto. Agitó su espada con fuerza hacia la cara de la cazadora, quién gritó fuerte mientras su sien era cortada.
La cazadora rubia se agarraba la cabeza con fuerza, mientras gemía y gritaba del dolor, Euridyce se acercó lentamente, levantó su espada para terminar de una vez con la molesta caza-recompensas. Antes que pudiera asestar el golpe, notó que los gemidos habían cesado de repente, no pudo reaccionar antes de que la chica rubia pateara sus pies haciendola caer al suelo de espaldas. La cazadora saltó arriba de ella y sostuvo sus manos contra el suelo, luego la gopeó con su cabeza en la nariz, haciendola sangrar de nuevo, el impacto hizo que más sangre saltara de su sien, y de la nariz de la demonio, manchando a ambas de rojo. Las manos de la cazadora fueron instantáneamente a su cuello, afixiándola lentamente.
Euridyce podía ver su espada mientras perdía la conciencia lentamente, estiró su mano para alcanzarla pero no parecía llegar, y comenzó a desenfocar
- qu-quién sos? quién t- te envio? - Alcanzó a preguntar Euridyce débilmente
- Samus Aran, cazadora de recompensas. Quien me envio es una persona anónima, se hacía llamar "profesora".
Samus notó que Euridyce había perdido el pulso, pero dejó sus manos en el cuello de la mujer para asegurar su muerte.
...
En otras palabras, abandono el WoW, no me esta yendo brillante en la escuela y prefiero tener más tiempo...
Lástima que no es tan fácil matar a un demonio...

(continuación de esto y esto)
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4 comentarios:
jajajajajajaja
es una muy curiosa forma de escribirlo jajajaja toda una historia para ello. me recuerdas al comic de "calvin y hobbes" jajajajajaja
ains....besitos mi pequeño!
Si yo hubiese tenido el suficiente valor para poner las palabras que estaban en mi mente el dia que deje algo que tanto amaba, con sinceridad y desde el corazon... no creo que hubiesen sido tan lindas y significativas como las que tienes aqui plasmadas...
Ver este tipo de cosas, me hace pensar en las muchas cosas que me has enseñado de como vivir la vida y te lo agradezco una vez mas mi querido amigo^^
Con cariño: Rows
Toda la razón mi querido Ota, no es fácil matar a un demonio, porque es frecuente que les de por resucitar, y me figuto que es aún más complicado lidiar con un demonio-fantasma.
No se puede negar tú fluidez verbal, así que espero las memorias :)
Un abrazo.
En lo que pueda ayudarte encantada =)
Hablamos y nos ponemos de acuerdo.
Hoy al tedio de la facu again, puaj¡¡
Besos
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